Domingo, 09 Abril 2017 15:24

MORTUORIA DE UN PAJARO

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Negaciones es todo lo que uno tiene como para quedarse paralizado del totazo.No salir,no leer, no escribir y una serie de argumentos climáticos como el aire de la ciudad demasiado enrarecido, mucha soledad hipócrita en las calles o salir a ver lo mismo no encanta ni seduce a nadie, a mí, que voy de la pieza a la cocina de manera circular a encontrar algo qué comer sin encontrarlo o terminar de ser cansón conmigo mismo que no acata en nada ni en nadie esperando lo peor que trato de imaginarlo como para cogerlo del fundillo y darle contra el suelo como si fuese un ente real un perro de trapo por ejemplo y despues de despanzurrarlo volver al principio de esa negatividad que me invade cada que me siento o no me siento a escribir hasta tener un muro bastante grueso de escritura parecido el de Trumb, el mono odioso salido de las probetas de la tecnocracia del marketing gringo que fabrica unos especímenes lo más de tontos pero que no dejan de ser peligrosos para mantener al noventa y nueve por ciento del mundo a la raya como se dice a punta de miedo y terror plataformistico y dominar por dominar mientras se acumula vil metal, sí, ese, mismo que no se come ni fundiéndolo con salsa al fin de lo que queda o ha de quedar este mundo si en verdad el mesiánico no se aparece de pronto a pedir cuentas a todos esos poquitos mercanchifles que se han escriturado el universo de la manera mas arbitraria posible con el desconocimiento de los demás que somos de carne y hueso y ningún injerto técnico mecánico buscando cómo librarnos de esos maniáticos del poder, ya sea leyendo el mundo o escribiendo hasta botar el taco de mierda que se ha ido endureciendo en la silla turca y el cortex que seguramente me ha llevado a registrar esta historia dura de escribir acerca del escribir garabatos sin contenido ni significado alguno con la esperanza de que se nos lea y los lectores pertinentes se dediquen a llenar esos signos,esas abstracciones que no son cuentos, ni memorias, ni crónicas ni autobiografías , sólo intentos de la locura, qué se yo, quizá,sí, un vómito de esos con los que se ahogan los borrachos que han bebido más de tres días tratando de hallar el extracto de la razón cartesiana que terminó por descorporeizarse por botar de sí todo el élan vital y volverse un algoritmo, un signo de moda con lo que termina el consumista mortal, olvidado del valor de uso de las cosas, satisfactores se denomina ahora , y encubrirlo por otro artificial disque valor de cambio, o sea dinero, vil precio de lo que no satisface a la larga pero que la costumbre impulsa con el slogan de la chispa de la vida o de la personalidad inmortal cuántica que no por ello deja de terminar en el hueco como si dice mientras doy un traspie caminando leyendo con cuidado esto mismo que estoy escribiendo, tal evento, lo preciso, no es la primera vez que me ocurre y trataré de narrarlo con los términos de toda narracion sustanciosa como son los sustantivos y sobretodo los verbos en pasado tal y como lo pude precisar en mi cuento del pajarito que se cayó recienacido de aquel árbol de brevo sin que la madre estuviese por ahí para auxiliarlo y yo me atreví a realizar un papel como para teatro entonces lo tomo no obstante que mordía mis dedos, le puse agua miel en el pico, lo cobijé dentro de una caja hasta la mañana siguiente que lo encontré debajo de mi cama tratando de volar y así y asá terminó viviendo en mi hombro para arriba y para abajo de la ciudad contaminada de azufre, plomo, co2 y empezó a comer de mi mano esperando que cantara pero no era un pájaro canoro por mucho que le silbaba al oído, miento, los pájaros no tienen oído o al menos yo mismo no se los he notado, y ocurre que no me dí cuenta cuando tomó soberanía, es decir autonomía de vuelo, entonces me dió por ensayar y ponerlo en el pomo alto y tomó efectivamente un vuelo enorme que me asustó y me dió pesar cuando comenzaba a amarlo, pero luego lo ví parado en la chambrana de mi casa y vino a mi mano, pero lo terrible, pero lo terrible se los cuento, debajo de las llantas de un carro salió un gato enorme,saltó y se tragó a mi pajarito...ni para qué se los cuento.

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