Domingo, 25 Diciembre 2016 21:25

monólogo imposible cartesiano

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Desde la longitud y la latitud en que te encuentras, yo, el animal o la bestia cartesiana, eso, yo ,con todo mi deseo que envuelve mi cuerpo puesto en voluntad de escribir, me llamo por mi nombre según registro oficial que no escogí  y giro a mirar mi entorno en el tiempo de agosto que es el mes del viento callado a modo de brisa fría que pone sus dedos helados sobre mis mejillas acobardadas por la edad y el miedo del afuera ahíto de gente, ce-o2 y ruído ensordecedor para aclararlo con conceptos filosóficos si es que todavía cabe ese tipo de pensamiento en medio de la jerga tecnológica y mediáticamente mediática que nos abusa, y aclararme yo mismo liberándome de todo lo que he aprendido a marchas forzadas desde la escuela, luego el bachillerato y finalmente los estudios universitarios, y dar al traste con todo eso, porque todo eso me ha llevado al dolor de ver la miseria epistemológica en la que todos aquí en este valle de lágrimas nadamos o mejor somos manipulados, administrados y controlados por el uno por ciento que es el poder hegemónico e ilegítimo en el que nos movemos tanto de la manera mas objetiva y subjetiva en la que somos esos transeúntes que vagan calles, vitrinas y establecimientos de comercio de comida, de sed, angustia y ansiedad suma, sin fin, sin telos, unas tuerquitas al azar rodando por calles y avenidas contaminadas que esfuerzan los árboles, los pocos que quedan sepultados en gases maléficos y que nos esfuerzan a nosotros los de carne y hueso porque el espíritu engañoso dialectico e hijo de puta Eva se ha desinflado ahora sí de un todo por todo porque valores no hay que se diga que sirvan como para darle sentido uno a esta vida, a esta existencia que no se aclara aún con los millares y millares de bosques talados en hacer libros y más libros de los que no hemos entendido nada, solo que mi orígen tuvo lugar en Kenia, Africa subsariana, de una eva negra y hasta faraónica lo que trato de recordar de inmediato através de mi memoria genética que en verdad quiere, desea recordar para recuperar un entorno saqueado, un saber, una cultura tapada y sepultada y liberarme de todo aquello que no soy,es decir una unidad hierática a imágen y semejanza de otra unidad que desea expresarse siempre en multiplicidad de fragmentos fragtales y......bueno, hay aquí un vacío que corresponde a una palabra que no recuerdo, y es un aparato donde se pueden observar los fragtales, o sea los fragmentos combinándose ellos mismos en galaxias, estrellas, o yo no se qué flores abstractas, algo así como a un estetoscopio pero de las imágenes con su sombra negra al sesenta por ciento, tampoco es periscopio, tampoco es el cronopio de Julio Cortazar, y sigue presionando el vacío del olvido a no dejarme ver la palabra donde está inscripta como en una cripta indescifrable de algo muerto hace mucho tiempo pero que ha alimentado digase si sí o no a estas generaciones que juegan con el aparato que aún no aflora en mi frente a pesar de mi desazón y mi rabia por no poder recordar lo que quiero recordar del pasado y del presente mas inmediato aún en la punta de mi lengua como lo tengo no obstante que miro a suelo, cielo y mar y tierra y aún no puedo nombrarlo aunque lo imagino con el entusiasmo de la primera vez allá en mi primer año de escuela en los trabajos manuales de la física que me enviaron a la primera experiencia del azar y la necesidad del arte en que las estrellas y los colores y pequeños fragmentos celulares, molares y moleculares cogían un dinamismo tal que formaban galaxias, estrellas, solos, agujeros negros como los que se ven hoy en el big bang sin que el miedo y el terror los acoja de modo alguno, siendo el maldito aparato ese parecido a un catalejo que todavia no afloja ni por el diantre subiéndoseme la rabiesita de no poder recordar una palabra tan baladí objetivamente hablando pero no subjetivamente allí donde se cruza el sintagma con el paradigma, un punto, pero yo quería la línea que dibuja a ese tipo de aparato que tanto se desvanece en la abstracción de la palabra inmovilizada quién sabe en qué tipo de inconsciente subsariano o desértico mientras me empeño en recordar con el anzuelo de las palabras, los suspiros, los gestos de impotencia con que envuelvo estos dedos que digitan a la velocidad del sueño si se quiere nombrar así tras de un ser tecnologico que no es capaz de nombrarse él mismo y soplarmelo al oido puesto que no soy sordo, tampoco es estetoscopio, lo que me obliga a seguir este discurso de poder de las palabras hasta que para nada dé con ella, la palabra, la defensa de la palabra hasta que dé con ella, yo el miserable del lenguaje, obligado a ir al jardin de los diccionarios a buscarla por la imagen, por su deseo inútil, tratándose de un artefacto de la física que sirve para jugar y descrestar,pero el diccionario estaba negado, es decir fue como buscar una aguja en un pajar que me obligaba a volver al pasado, a esa hora de física de dónde surgió la idea de que debíamos realizar un trabajo manual que simulara ese aparato el mismo artefacto que nombraron pero que nunca ví, excepto cuando lo ejecuté y jugué con él con cierto orgullo delante de mis compañeros de clase, pues mi aficción era tanto la matemática y la física pura pues mi deseo, mi intención mi finalidad era buscar la verdad, un piso definitivo, algo en qué creer que me sirviera de utilidad para mis propios fines reales e imaginarios porque la miseria en todos los órdenes en aquel país de aquel tiempo era mucha, hasta que dí con el CALEIDOSCOPIO.

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