Martes, 30 Agosto 2016 16:00

ESCRIBIR LA TORTURA EN LA SILLA TURKA

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El tiempo de la risa de ello ella enmascarados o disfrazados sin saber cuál es el producto cultural lo natural y lo biológico porque ni tocar es suficiente herramienta de certeza pero la codiciada belleza aparece en las formas alucinantes provocadoras y locas indescifrables para los profesionales en falos penes y anos surgidos de la noche de la mañana despues de las pedofilias y haber comido niño y jóven sardino por acá sardino por allá bajo conciencia punible coloraditas mejillas lúcidas fulgurantes para la caricia de la mano del monje robot mecánico espermentizado de pies a cabeza encerrados en sus oraciones de siempre sin embargo en línea paralela del otro discurso llamado diarrea caudal analítico de la reserva de metáforas incomprensibles conformadas en ejércitos sin enemigo a la vista sin saber para dónde seguir porque el discursito que les tenía preparado como un chef malogrado en cacas y otros condimentos picantosos se ha despejado de las palabras que más quiero o que mas bello se muestran en esta travesía nómada no obstante sedentaria por los caminos aún no pavimentados por la corrupcion de puentes sin ríos y ríos sin puentes todo realizado en un santiamen por voluntad politiquera de los caciques que uno no sabe de dónde les viene el poder pero sí al licenciado en ciencias políticas donde la verdad está dicha constando que lo que importa es no dejarla rodar por los oídos y las orejas de los transeúntes peatones encartados en sus teclas celulares como gallinas comiendo granos las mismas ya no vistas excepto en los rodantes calientes sacapollos asados todo a mil lo del primer tablon para ruñir hueso como se dice en lecturas lacrimosas todo mundo se queja y desean que lean por él sin comprender nada sin creer en nada como los neonadaístas que aún creen que la nada es una guevonada donde ellos se muestran para ser vistos y son vistos para mostrarse esperpénticamente por las pasillos del unión del junin nada que ver en todo caso lo mismo de siempre sólo pedos y relinchos de caballos de palo y palo de caballo esos animales infantiles que no cesan de alegrarme la frente como los paraísos infantiles que tantos pegué contra el techo tirado bocarriba en la cama en el suelo del verano en la sabana verde de hierbas verdosas cariñosas y alérgicas pero que no importaba el miedo a que un pedazo del pasado viniera y se insertara realmente en el presente a lo proust que nunca salió del zaguan y el hall de su casa antigua que no tenía hall eso es de ahora pero le parecía mas interesante el salón del te y del banquete de los señores de la nobleza y la aristocracia y la crónica que dejaban tras de ellos despues de la fiesta que estas urbes estas ciudades atiborradas de antenas sin árboles de celulares para hablar mierda escribir con mierda mas no con sangre conforme a un discurso y una mente mierdosa voy siguiendo el rastro del deseo de lo bello de no sucumbir con las masas dormidas ni siquiera anestesiadas repitiendo el eslogan publicitario del instante restallante en las pantallas multiurbanas bajo las cuales se distribuye la dosis de represión y reprensión con que se ha de estrujar por avenidas y calles conforme al estilo proustiano sin concluír en definitiva nada que ver en París Londres roma grecia newyork excepto lo mismo todo a mil cajeros por acá y por allá pantallas espejos espejismos vitrinas del sexo de los maniquíes tras las vitrinas estatuas de vivos muertos y los que se disfrazan como muertos de marmórea estampa para recabar una limosna frente a los embates de la naturaleza como es la desgracia del hambre la sed el ansioso deseo de no desear y desear más buscando la energía de volver a empezar donde nunca dije que me trajeran pero me trajeron yo te agradezo señor por esta viña siempre y cuando me permitas un girito un guiño de libertad de hacer cuanto me de la gana de dibujar estas líneas pecadoras reveladoras destiladoras pusilánimes cobardes de entretensión de vagos de la palabra de arrastrar las palabras como piedras hasta volverlas polvo imposible pretensión de liberarme de la crueldad del lenguaje la monstruosa y bárbara ortografía que tantos jesucristos produjo de la letra con sangre dentra y los perversos masoquistas que aún dicen que el castigo el rejo les valió mucho y lo agradecen de esos tiempos de upa para arriba y para abajo dónde el único ser libre fué un mito o algo real el cusiaca aquel niguatero ruanero y carrieludo disfrazado de rico por fuera y pobre por dentro y alrevés como berta inés la de la riqueza alrevés y su tortura de pensar y no pensar

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