Viernes, 26 Agosto 2016 02:37

Cuento tres

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Ese deseo o pulso de nocturnal palabra por abrir en la urbe con sus ubres ubérrimas o ese goce de la palabra que no es la palabra del goce reaccio a dejarse signar o traducir en ganchos o grafismos una vez confusos toman la forma de huidizos vientos masivos de anzuelos y así se expresa toda la confusión amenazante y caótica de los abstractos garabatos de una escritura opaca y cerrada sobre la que ha de operarse una serie de procedimientos mas bien cascarudos donde las representaciones se van desvistiendo una a una en profundidad cada cual mayor representante emponderada en mostrar o revelar una esencia que no sabe cuál es en última como enredo de metafísicos heideggerianos anulándose en rayuelas o golosos saltando de nombre en nombre hasta llegar a un cielo un basto círculo señalado en el suelo indicándolo así el rastro de la palabra hablantinosa habladora mientras escribimos este registro neuronal de un impulso biológico llamándonos a soltar el verbo amarrado no bien mamado en los lactosos senos,uno negativo y otro positivo segun satisfaciese al bebe en el círculo matriarcal antes del machismo patriarcal direccionado a mandar, a controlar a administrar la tribu por el ejercicio de la fuerza revelada en un cuerpo pareciendo invulnerable todo poderoso sin saber ignorando el pulso sanguíneo aventándolo contra el destino de una tribu de desnudados miembros inconscientes de su desnudez como la de todos los animales dirimentes en señalar los factores de los vestidos cazados entre los animales lanudos , peludos,cabelludos y amamiferados como el hombre una mera palabra desdecida o postnombrada de infinito fondo agujereado y fastidiosa en su eurocentrismo convencional y violento por ello de la conquista horrorifica u orofirica en que la sangre se materializa en un nombre de otra palabras a la que se consolida como la reina de todas ellas conforme a biblias linguisticas cuyos registros se hallaron mojados en tumbas por donde hubo de pasar el mar hecho de lluvias inmensas y tormentosas de años antidiluvianos y de individuos o in di vi duos,quizá alianzas de dos,madre y niño, modelo de alianza solidaria y cooperativa fundada sobre la biología y sus leyes de inviolabilidad suprema de cuerpos, corporodeidades, cor, po, re i da des, deidades devenidas en cuerpos con sangre y sin sangre extasiadas en reclamar más sangre en la selva de la noche o del desierto donde los dientes, las garras eran la inteligencia asociada a las manos, a los dedos y esas pulsiones o impulsiones misteriosas centradas en la cola permitiendo saltar, volar y pegarse de las ramas de los árboles sin nada de palabra hablada ni escrita para saber cómo pudo devenir semejante adefesio cuando el cuerpo lo decía todo en gestos genuflexiones sinestesias de felicidad, de goce infuso y profuso impulso de esta habla luctuosa o lactosa de virilidad y muerte devenida en el cosmos de los signos de combinacion infinita con caudad comprensible con manantial incomprensible otra tanda y al fin de cuentas dominados por la técnica y sus horribles consecuencias en vez de la paz con el trueno, con el agua, con el fuego, con la tierra hoy lacrimosa, desesperada como lo es el ñervo de la palabra enredada en mi lengua en mi paladar reaccio como si picaran, ofendieran obligando al cuerpo a traducirse en lo que no es el algo ignorante e ignorado bajo el dominio de las convenciones, de las convicciones, tabus, mitos todos ofendidos u ofendiéndose por escarnecer al cuerpo y su poderío.

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