Domingo, 01 Febrero 2015 04:29

ES MEJOR SABER QUE SER DR

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Al promediar el siglo XIX llegó a Titiribí un personaje al que todo suroeste antioqueño que se respete habrá oído mencionar alguna vez pero que para algunos suele ser mitad leyenda y mitad historia; personalmente me atengo a lo último pues el haber vivido allí tuve la oportunidad de leer escrituras de tan lejana época en el archivo de la Notaría y para ser más preciso en muchos pasajes de esos documentos aparece el nombre del fulano ya como dueño de ingentes latifundios, ya como colindante entre otros, aparte de que por motivo ninguno pudiera ser producto de la imaginación la pequeña capilla u oratorio que también conocí en el SITIO VIEJO legendario que tanto enriqueciera al folclor antioqueño no sólo por haber sido lugar de trabajo de Antonio José Restrepo a quien sus amigos y relacionados apodaban cariñosamente Ñito al igual que su eterno rival Salvo Ruiz, celebridades ambas que hicieran de Sitioviejo La Otramina y Bolombolo escenarios nunca superados de sus chispazos de agudo ingenio y de la rima de sus improvisaciones y repentismos sino también por haber sido la mina de Sitioviejo epicentro de las cavilaciones y excentricidades costumbristas del inimitable escritor-ingeniero Efe Gómez, el mismo que acuñó el dicho de que es mejor saber que ser doctor pero que pese a todo fue un auténtico maestro de las ciencias metalúrgicas y de otras yerbas del talento, hombre probo y de claro discernir pero que vivía como los toches de guayabo en guayabo al punto que una de sus obras de literatura fue por él mismo bautizada con el sugestivo mote de “Guayabo Negro” y que con esto queda dicho todo. Pues bien, retomando el hilo de estas deshilvanadas memorias debo agregar que el haber conocido el oratorio particular a que me referí al principio, vino a mi que fue en lo alto de su campanario donde tuvo lugar una de esas escenas de novela-ficción precursoras del macondismo moderno en el que uno no atina a saber en dónde termina la realidad y en qué punto comienza la fantasía, versión Remedios La Bella, la misma que con sus actos levitatorios y alucinaciones perturbara las mentes de Aracataca; así don Efe, ya en las postrimerías del siglo hallándose presa de una rasca de las que algunos llaman pasma o guayabo, cuando el pulso se torna vacilante y el cuerpo todo sudoroso trata de tirar la toalla como dicen los seconds por estar en el mes bajo nivel del biorritmo , pasada una noche de borrasca etílica no vio camino diferente de encaramarse en el campanario del oratorio tal vez para quedar fuera de la visita de acreedores y policías y una vez allí parapetado entra en uno de esos famosos trances que tanto hombre curiosos tienen asignados, laguna por ejemplo, pero que los más letrados llaman delirium tremens lo que seguro querrá decir delirio tremendo que es cuando el sujeto pasivo comienza a ver monjitas trepadas en bicicletas de alta competencia o camellos azules jugando fútbol, y asegura don Efe en “ Mi Gente”-uno de sus mejores productos literarios- que fue a poco de encontrarse encaramado en ese campanario cuando escuchó voces femeninas y que al tratar de precisar la procedencia pudo percatarse de que eran nada menos que ellas- las campanas- las que le dirigían la palabra, siendo entonces cuando se dio inicio a uno de esos coloquios adobados con ingredientes llámense humorismo, folclor, misterio y hasta filosofía pero de la fina: don Efe prestó atención, al punto de tomar atenta nota del relato que le hacían ya que todo lo va narrando con tal nitidez y suma de detalles que lleva al lector al extremo de escuchar “el metal” de esas voces fantasmales que le hablan de la historia de Sitioviejo cuando todavía el minero raso Ñito tira estampa(1) en el socavón o ejerce de parihuelero pues como todos lo sabemos o debiéramos de saberlo es la parihuela un cajón de madera que tiene dos pares de azas de lo mismo y sirve para que los trabajadores carguen en ella el mineral que consiste en cascajo, pedazos de piedra y tierra, todo revuelto; ésto lo hace Ñito según versión de las campanas que aseguran además haber sido testigos de la mayor excepción no sólo de tales anécdotas sino de muchas mas por ejemplo las riñas a cuchillo en donde los rivales se pegan de la punta de un pañuelo sin que ninguno pueda soltar como no sea para “boquear” como ellos dicen o bien, el encontronazo entre Ñito y los Jóvenes Pombales, buenos mozos e inteligentes oriundos de Concordia de donde venían de pronto a buscar ruido y camorra con sus trovas y finas ironías; en todo caso la muenda dizque tuvo como escenario la tienda de un señor de apellido Vélez a mitad de camino entre la mina y la cabecera a donde arrimaron los Pombales vihuela en mano averiguando si acaso en los alrededores se conocía alguno que supiera de trovas pues habían oído la fama de jornalerito que parahueliaba en la mina y por más dizque tenía asomos de trovero; el dueño de la tienda les contesta que tengan una migajita de paciencia que en aínas debía estar pasando por ahí el fulano del cuento para que aprovecharan la oportunidad y se vieran los tomines con él, cosa que ocurrió en efecto minutos más tarde. Y de qué modo…. llegar Ñito con su indumentaria de peón raso y el menor de los Pombales rasgar la vihuela fué todo una sola cosa y pienso que mis lectores o la gran mayoría debe conocer mejor la historia de lo que sucedido allí ese día entre semana, casi a la oración, cuando el mejor improvisador y rimero del mundo les hizo tragar el cabo a los concordianos petulantes hijos de papi. Al rasgueo del instrumento, fué de la siguiente guisa como le espetaron a Ñito: “Trove trove compañero Dicen que usted es poeta Y lo creo pues se ve Que no tiene una peseta…” A lo cual el parihuelero como un rayo responde, todo de un sólo envión y sin respiro, sin dar tregua ni descanso a sus contrincantes, cosa que no pudieran reponerse del susto o le picaran: “No tener una peseta Es el mayor de mis males Ah…malaya quien tuviera Plata como los Pombales Lo que no tienen en plata Lo tienen en animales Porque son la misma cosa Animales y Pombales Los unos viven en casas Y lo otros en corrales Porque son la misma cosa Animales y Pombales Unos toman aguadulce Y los otros aguasales Porque son la misma cosa Animales y Pombales…” Y en esa misma tónica prosigue la letanía que parece no tener final ni dejar resuello, agotada la respiración pero sin que el contendor pueda rearmarse e iniciar su desquite, visto lo cual los buscarruidos ante la imposibilidad de seguir midiéndosele en ese terreno a semejante monstruo no vieron mas alternativa que arrebatar el tiple a Ñito para ponérselo mejor de corbata, según versión de los interlocutores, siendo por tanto esa la primera corbata que engalanara la nuca de su excelencia el Dr. Antonio José Restrepo, embajador de Colombia ante la ONU de la época. Escucha don Efe esos relatos y aprovecha una pausa para inquirir de sus contertulias las campanas…. -Bueno ¿Y ustedes quiénes son? -¿Nosotras?-respondieron las interpeladas- aunque no lo creían fuimos fundidas ni más ni menos que en Francia, a donde prestábamos servicio en una hacienda que el Amo tenía allá en Normandía y además era miembro de la Nobleza; hacíamos de esquilones de unos pastores que apacentaban grandes rebaños y nos tañían a la hora del yantar; fuimos luego importadas aquí y ahora henos, convertidas en campanas de capilla…. ¿Cómo se te hace? -Muy sencillo muchachas- dizque replicó don Efe-eso mismo le pasa a todo míster que viene a Colombia. ¿Y cómo se llama el amo? -Era el Conde de Bourmont, el amante de Margarita Gautier, protagonista de la célebre novela de Alejandro Dumas (2) quien lo hizo figurar con el supuesto apelativo de Armando Duval y quién una vez muerta Margarita-porque ella murió tísica en Paris- el amo entró en estado de melancolía y vino a parar a éstas tierras en donde se estableció. Luis Augusto, Conde de Bourmont, murió en Paris en el año de 1846: fue mariscal de campo y ministro de Napoleón. Se dice que tuvo un hijo heredero de sus títulos nobiliarios y de su fortuna, pero no existe evidencia en cuanto que tal hijo pudiera ser el mismo personaje a que nos hemos venido refiriendo en estos apuntamientos, pero tampoco nada que lo contradiga.

1) Asegura con clavos el enrielado al durmiente.

2) La Dama de las Camelias.

Ramiro Hernández Restrepo Venecia Antioquia Febrero 10 de 2013

Visto 1559 veces Modificado por última vez en Martes, 03 Febrero 2015 14:40

1 comentario

  • Enlace al Comentario sbobet Domingo, 17 Mayo 2015 03:43 publicado por sbobet

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